Soluciones Profesionales

La figura del consultor independiente

Las claves

  • Un estudio llevado a cabo con prisa y ahorrando tiempo llevará, con toda probabilidad, a un aumento de costes en la etapa de implantación y, en algunos casos, podrá suponer el fracaso del proyecto.
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La figura del consultor independiente

Cuando la empresa toma conciencia de la importancia de establecer un mecanismo que le permita tener un mayor control sobre todos sus procesos, habitualmente se llega a la conclusión de que la implantación de un sistema informático integral es la solución.
Es en casos como éste donde el consultor independiente aporta un gran valor a la empresa. En este artículo seguiré el ejemplo comentado, sin embargo, la figura del consultor puede aportar un valor añadido inestimable en muchos otros casos como pueden ser la consolidación de sistemas, la planificación de un proyecto de desarrollo, la implantación de soluciones de facturación electrónica, etc.

Llegamos al punto de inflexión en la empresa

Cuando llega el momento de buscar soluciones comienzan a aparecer las grandes dudas; ¿Por donde empezar? ¿Qué cambios serán necesarios? ¿Cuánto tiempo me llevará la implantación del nuevo sistema? ¿Qué recursos serán necesarios? ¿Qué sistema cumplirá con todos mis requerimientos? ¿Cuál es el que me ofrecerá mejor relación calidad-precio? ¿Necesitarán formación los empleados?, etc.
La búsqueda de una solución que cumpla con todas nuestras expectativas no es una labor fácil, de hecho, si decidimos llevarla a cabo por nuestra cuenta es seguro que acabaremos derrochando tiempo, recursos y dinero.
Imaginemos, por un momento, que conseguimos información de cuatro proveedores de sistemas ERP que nos parecen interesantes y decidimos ponernos en contacto con ellos. ¿Alguien duda de que todos nos dirán que su solución es la mejor?. En definitiva seguimos igual que al principio y, lo que es peor, ahora con un problema más en la cabeza; ¿Qué criterio seguimos para seleccionar uno de ellos?

Buscando la forma adecuada de llevarlo a cabo

Si tenemos decidido que ha llegado el momento de llevar a cabo un proyecto de estas características y tenemos claro el beneficio que supondrá en la empresa una solución de estas características, deberíamos tener claro también que un proyecto de semejante envergadura debe tener los mecanismo de seguridad necesarios para evitar que exista cualquier tipo de desviación que lleve el proyecto al fracaso.
Sin duda, la mejor forma de llevar a cabo un proyecto así es contar con la presencia de un experto que, como consultor independiente, es decir, que no tenga compromiso con ninguna empresa desarrolladora de soluciones ERP, pueda planificar, analizar y dirigir todo el proceso de análisis e implantación del sistema. Aportando no solamente conocimiento técnico, si no, también modelando los procesos de negocio que deberán adaptarse al nuevo sistema.
Desde la perspectiva del consultor independiente su trabajo consistirá en analizar todos los procesos de la empresa y establecer los requisitos necesarios para la implantación del nuevo sistema. Tras la fase de análisis de la empresa le seguirá la fase de análisis de las posibles soluciones existentes y la evaluación de cada una de ellas para ayudar en la toma de decisión a la dirección de la empresa.

Labores del consultor

La implantación de una solución de estas características no es fácil y suele requerir de bastante tiempo y recursos para llevarla a cabo.
Una vez el consultor se ponga a trabajar en el proyecto, deberá analizar y documentar todos los procesos productivos, financieros, logísticos, etc. de la empresa, ó aquellos que correspondan a los departamentos que estén incluídos en el proyecto. Este análisis se llevará a cabo previa planificación de las reuniones a seguir con los responsables y las personas involucradas de cada departamento. Algunas reuniones se deberán hacer "in situ" en el lugar de trabajo para obtener mayor información de los procesos.
Finalizada la fase anterior el consultor deberá comenzar la fase de búsqueda y análisis de las posibles soluciones existentes si las hubiera y, si no, establecer los requisitos para el desarrollo completo de un sistema. En el caso de las soluciones existentes la tarea consistirá en encontrar una solución que se adapte a la problemática de la empresa con el menor coste de adaptación e implantación.
En la fase de implantación, tras haber sido seleccionada la solución adecuada, el consultor actuará como el verdadero cliente, revisando y controlando todo el proceso de implantación. Asegurando que no se den desviaciones estableciendo los mecanismos para la detección prematura de posibles desviaciones y las acciones correctoras necesarias en el caso de que surja alguna desviación no detectada.
Posteriormente a la implantación, el consultor deberá realizar un estudio para establecer el plan de mantenimiento necesario que asegure un correcto funcionamiento de la aplicación en caso de cualquier incidencia.


Javier Sanjuán.